26/11/13

Tardes de tormenta









Cada día era una sorpresa que vivir, una aventura. Todos los caminos eran poco para nosotros. Hasta los menos transitados, donde las huellas de los carros aparecían cubiertas por una vegetación que si te descuidas, se apoderaba de todo. Me encantaba seguir esos caminos en compañía de mi fiel amigo Luis. A veces nos acompañaba mi hermano, uno de los pequeños, y cuando le dejábamos o yo se lo permitía, pobre... joder como lo siento. La verdad es que siempre acababa con nosotros, y sino... se chivaba, y claro, tocaba la bronca de mi madre o lo que era peor, enfadar a mi padre y con razón. Yo se que le gustaba venir con nosotros, aunque era muy pequeño, mas que con los de su edad. 

Hoy me alegra recordar todo aquello como un sueño, de lo mas agradable y del que quisiera seguir en el, sin despertar. Tardes de sol, de luz, de magia, hasta que aparecía algún día de tormenta, cambiando la luz, pero no por ello menos hermosa. Había que volver rápido, pero no importaba que nos pillase la lluvia, las risas estaban aseguradas... 

Esperábamos la llegada de algún rebaño donde la diversión era molestar al carnero, el de los cuernos mas grandes y rogar porque no te pillara... Lanzar gallinas cuesta abajo y ver como planeaban era otra diversión; los cepos para gorriones, aunque pocos caían menos mal, duró poco este cruel divertimento.  Llegaron las "chimberas" y acerté en una única ocasión hiriendo a un pobre gorrión... fué la última vez que cogí la "dichosa" carabina. No había bicicletas hasta muchos años después, tan solo la de mi abuelo y la de algún amigo suertudo. 

El beso robado en algún juego donde la suerte encubierta, era perder. La cerilla se apagaba entre los dedos y a veces eran los míos. Tocaba "bailar con la mas fea" o teniendo los dioses de tu parte y la noche compartiendo el secreto, hacías real lo inalcanzable... besar a la compañera de trastadas y fechorías. No había mucho donde elegir para nadie, porque éramos cuatro monos en el pueblo. Sin embargo ella aparecía resplandeciente, preciosa, sin florituras, traviesa, corría igual o mas que nosotros...todo un encanto.



Tardes de tormenta en el portal de las viejas escuelas. Noches abiertas bajo las estrellas donde había permiso para salir un rato mas largo de lo permitido. Lo recuerdo con una mezcla de nostalgia, alegría, sentimiento y a la vez pienso que la suerte me sonrío cuando me ofreció haber vivido una niñez mágica en muchos momentos.



13/11/13

Tiempo y olvido


La fusión de dos personas en un solo abrazo... recuerdo la sensación, el cosquilleo. A pesar del tiempo y el olvido, sin querer me sigo acordando y no dejo de mandar mensajes a la nada, como botellas al mar.